Mis amigos María y Carlos, que son pareja y tienen un bebé precioso, se han presentado a oposiciones de educación por la especialidad de inglés. Han aprobado y están felices, pero también agotados. Igual que mi amiga Lucía. Para su sorpresa, aprobó por la especialidad de Educación Especial.

Todos ellos están en fase de concurso; buscando méritos, cursos, escaneando como locos… Estoy feliz por ellos. Creo que deben sentirse orgullosos de sí mismos por salir de su zona de confort para mejorar profesionalmente. Aunque sostengo, como dice Maestra de Pueblo, que una oposición no te define como docente, es solo una llave para pasar a otra pantalla del videojuego.

A muchos de mis compañeros de trabajo los he visto estos días. Rompiendo relaciones con el curso 2018-19 y abriendo el camino de 2019-20. Todos estaban algo más relajados, muchos ya han marchado de viaje (con el portátil o Tablet para seguir en julio) y otros han hecho hueco en su agenda para los miles de recados y tareas importantes para las que nunca hay tiempo: médicos, deporte, impuestos, orden y limpieza…

Otros amigos y compañeros docentes se despidieron el día 30 de junio y no sé mucho de ellos. Algunos actualizan sus redes sociales y puedo ver fotos maravillosas de playas, otros países o simplemente descanso y familia.

En cualquier caso, creo que todos hemos respirado profundo y hemos visto EL VERANO. Hemos olido la hierba cortada, la caña con los amigos y el protector solar. Me alegro.

¿Sabes por qué?

Porque creo que el verano, a todos los que nos dedicamos a la educación, nos hace mejores.

Lejos del ruido del aula o del despacho, muchos de nosotros vemos las cosas de otra manera. Es como la estantería con los libros fuera de ella y el verano nos encuentra para ir ordenando experiencias del curso que ha pasado. Quizá alguna persona también ha empezado su libro de 19-20. 

Por ello, en este post te dejo algunas recomendaciones que a mí me ayudan a crecer:

– Descansar, dormir. En serio. Aprovecha para dormir aunque sea media hora más diaria, tu cuerpo necesita resetear.

– Leer, escribir, ver películas y series. Haz cosas que te abran mundos y te cultiven por dentro.

– Moverse. Caminar, correr, hacer una nueva rutina en el gimnasio, deportes al aire libre…

– Pasar tiempo con los seres queridos: familiares, amigos. Este es uno de mis preferidos. En una época en la que los horarios se relajan, no debemos olvidar que cuidar a los que nos importan (empezando por ti mismo) nos ayuda a buscar de nuevo “el centro”.

– Hablar de otra cosa que no sea el colegio. Quita el foco de ti y empieza a escuchar conversaciones. Pregunta a gente cercana qué tal su vida, su trabajo… No hay nada como la interdisciplinariedad, ya verás que aprendes muchas cosas para incluso incluir en tus planes de estudio con los alumnos el próximo año.

– Cambiar la rutina: viajar, ir a la playa o al campo o simplemente tener otros horarios rompe la monotonía, ayuda a que seamos más creativos y felices.

– Crear nuevas rutinas. Entrénate para tener una vida mejor a partir de septiembre, pero empieza hoy. No dejes todos los buenos propósitos para el curso que viene. Piensa que si empezamos hoy, cuando el curso llegue con sus agobios y horarios más complejos, ya tendremos ese hábito integrado (hacer yoga, leer una página cada día, lavarte bien la cara antes de acostarte, o yo que sé…). No subestimes el poder de los pequeños hábitos cada día.

Y para terminar…

Vivir. VIVE: no hay mejor momento que ahora.

Solo me queda desearte un feliz verano y que disfrutes mucho de todo lo que esta temporada estival te traiga.

Gracias por estar ahí y nos seguimos viendo en el Blog y en las redes.

 

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