Nunca hemos trabajado juntas antes. Sí, coincidimos en algunos claustros y tareas del centro, pero nunca compartimos un aula. Sí, nos llevamos bien. Hemos sido compañeras durante 5 años en el cole. Y, genial, ella tiene pinta de que le gusta hacer cosas diferentes e innovadoras; que no me vienen mal. Pero de ahí a compartir el aula…. Solo son unas horas a la semana, pero no sé si mis alumnos-as se van a acostumbrar… ni siquiera sé si yo misma lo haré. Pasar tiempo juntos (con otras personas) en ocasiones supone compartir miedos, conversaciones, estrés, sueños y proyectos. Veremos qué tal sale el experimento…

Seguramente, incluso sin ser muy conscientes, muchos de mis compañeros y compañeras se plantean estas dudas en este momento. Y es que en mi centro comenzamos un proyecto que creo que tiene poca visibilidad pero que ya existe en aulas de todo el mundo y cuyos resultados son muy ricos para docentes y alumnado: la docencia compartida.

Qué es y para qué sirve

Por docencia compartida entendemos que el profesorado de apoyo y el profesor de la materia trabajan en conjunto para partir del mismo proyecto o Unidad Didáctica y adaptar los objetivos, actividades, estrategias de aprendizaje etc. al alumnado que recibe el apoyo dentro de la clase.

No significa repartirnos la tarea, sino compartirla. Aquí, lo que somos como docentes y personas, ya no solo va a aportar a nuestra clase, sino también a otro compañero-a y viceversa.

En palabras de Francisco Cabrera y de una manera más bonita y poética:

Es una de las herramientas pedagógicas más potentes para atender a la diversidad. Y no sólo sale beneficiado el alumnado con dificultades, sino que se beneficia todo el grupo clase.

Primeros pasos

En nuestro caso, hay algunas cuestiones en relación a la organización escolar, los profesores y los alumnos que no queremos pasar por alto:

Organización escolarProfesoradoAlumnos
Necesidad de la herramientaFormación inicial y explicación de la medidaMotivar a todo el alumnado
Motivación del Equipo Directivo y Departamento de OrientaciónPuesta en marcha en el aula Atender a los que más lo necesitan
Pensar previamente la organización horariaEvaluar los beneficios y dificultadesEscuchar sus sugerencias
Establecer un mini plan de lo que se quiere conseguirCompartir la docencia: ir más alláEvaluar su progreso con la medida de Docencia Compartida

Una vez hecho esto, aquí van algunas ideas sobre cómo podemos empezar esta medida. Son preguntas que invitan a la reflexión docente, una vez se haya hecho la organización horaria para posibilitar la Docencia Compartida.

  1. Detección / derivación en la Junta de evaluación inicial
  2. Comienzo de la Docencia Compartida en octubre.
  3. ¿Quién y cómo es el alumno-a? ¿qué necesidades más relevantes presenta? ¿cuáles son sus fortalezas?
  4. ¿Qué sesión de la UD? ¿necesitan estos alumnos algún otro material? ¿tienen orientaciones específicas: adaptaciones curriculares, plan de recuperación….?
  5. Profesor referente de la materia + Profesor de apoyo (PA): juntos en el aula reflexionan, se retroalimentan en la práctica.
  6. Documentación y seguimiento: inicial, seguimiento y final de trimestre.
  7. Siguiente junta: ¿sigue necesitando este alumno-a el apoyo, hay alumnado nuevo o atendemos los dos a todo el grupo clase?

Los retos de la docencia compartida

Pero la pareja pedagógica, como en la vida misma, plantea una serie de retos que tendremos que afrontar:

  • Se debe compartir el diseño de la propuesta pedagógica, esto es, saber qué unidades didácticas o proyectos se van a llevar a cabo con el alumnado, para poder ir a la par.
  • Supone compartir y preparar materiales, además de su ejecución en el aula.
  • Implica plantearnos el seguimiento y la información a las familias sobre los alumnos.
  • Sacar tiempo para los docentes que comparten aula para diseñar, coordinarse y hablar puede ser complicado en ocasiones.

A pesar de lo mencionado anteriormente, creemos que la docencia compartida también presenta unos desafíos positivos:

  • Es un aprendizaje continuo entre iguales (docentes). Tenemos la oportunidad de aprender de otros in situ.
  • Nos ayuda a tener otras maneras de evaluar que serían más complicadas con una sola persona: observación, triangulación o revisión de la propia práctica docente.
  • Facilita que los alumnos-as tengan modelos diversos ante sí. Además, pueden identificarse con otra persona además de su profesor / maestro de referencia.

En general, la docencia compartida es una apuesta valiente y real por un estar con los alumnos y alumnas con calidad. Se dice que para que los proyectos salgan adelante hacen falta tiempo, recursos y personas. Pues bien, me atrevo a decir que estos tres vértices del triángulo se perfilan con la Docencia Compartida.

Tener dos cerebros, dos corazones, cuatro ojos y cuatro manos nos permite ser más y mejores en el aula.

Ojalá que la historia siga así. Eso te lo podré contar en junio. Hasta entonces, seguimos creciendo y desaprendiendo.

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