Este post llega un día tarde, pero aquí vamos…

En estas fechas de cierre de curso, hay una palabra que se repite: Evaluación. O ¿quizá se repita más la palabra notas? Pero… ¿para qué sirven las notas?

Hacía una reflexión en Instagram sobre ello:

Las notas, o mejor dicho, la evaluación (la de verdad) sirve para tomar decisiones. Creo que en la carrera de Magisterio no supieron explicármelo o no lo entendí, o simplemente reproducían modelos de evaluación que se centraban en la calificación sin más reflexión que saber si habías pasado de curso o no. Esto me hace recordar un vídeo que me parece provocador para los que nos dedicamos a la educación:

Vamos a llevarnos esto a otro campo.

¿Tienes un reloj inteligente? Bien, aunque no lo tengas, sabrás qué es. Esas maquinitas que desde hace unos años llenan las muñecas de muchos amigos y familiares. Estos relojes inteligentes lo que hacen básicamente, es medirte todo el rato: tus pulsaciones, los kilómetros que caminas, si te has levantado o no… Y, reconozcámoslo, mola mucho. Te da una cantidad de datos impresionantes cada día. PERO… aquí está el meollo de la cuestión: ¿qué hacemos con esos datos? Me temo que si no sirven para mejorar tu salud, para que seas una persona más activa, para darte cuenta de todo lo que puedes conseguir cuando practicas deporte, para medir tu mejoría en los objetivos… entonces, no servirá para nada.

Pues lo mismo en la evaluación. Dicen algunos formadores/compañeros en sus talleres que la calificación ha secuestrado a la evaluación (Alfredo, Irene y Loli). Tenemos el término tan usado que ha perdido su valor. Por ello, debemos recuperar su amplitud.

Y ¿cuál es el valor de la evaluación?

La evaluación encierra tesoros: collares de las claves de las grandes preguntas, perlas que evidencian que lo hacemos en el aula es para la mejora del aprendizaje y las piedras preciosas de un feedback bien hecho.

Por eso, reivindiquemos la verdadera evaluación. No la que intentan decirnos que es “objetiva” por medio de pruebas estandarizadas que están tan influenciadas igualmente por los valores que las configuran. Reivindiquemos la evaluación del aprendizaje o formativa. Tomando ideas de Calatayud (2010), hay cuatro cuestiones a tener en cuenta sobre la evaluación:

Y, aunque sé que hacen falta los datos y todas las patas de la evaluación nombradas en esta imagen, me gusta pensar que lograremos conocer a los alumnos y alumnas en profundidad para poder desplegar la evaluación en todo su esplendor.

Si quieres saber más:

Te recomiendo las cuentas de Twitter de:

Mariana Morales

Alfredo Hernando

Irene Arrimadas

Loli García

Calatayud, M. A. (2010). Entresijos de la evaluación. hacia una evaluación auténtica del aprendizaje.. In Ávila, M., Calatayud, M. A., Cantón, I., Zaitegui, N. & Castillo, S. (Eds.) La evaluación como proceso sistemático para la mejora educativa (7-37). España: Ministerio de Educación.

Stobart, G. (2010). Tiempos de pruebas: los usos y abusos de la evaluación. Madrid: Morata.

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