¡He vuelto! Vamos a hacer de este tiempo adverso una oportunidad. Ojalá que el periodo de confinamiento también nos traiga una manera distinta y mejor de afrontar la vida.

Y hoy quiero, en este sentido, empezar explicando algo muy simple: por qué me ha dado por dibujar, cuando soy plenamente consciente de que no se me da bien.

Básicamente hay tres motivos por los que quiero hacerlo:

1. Salir de la zona de confort

Así como este Blog Desaprende1sg supone para mí un reto personal en relación a mi labor educativa, dibujar es un aprendizaje desde casi 0. Todos sabemos dibujar, al igual que leer o escribir. En algún momento del camino, pensamos que no lo hacemos bien y dejamos de hacerlo.

Pero creo que vivimos en una época maravillosa, con formación de muy buena calidad al alcance en un click. Y quiero aprovecharlo para desarrollar esta habilidad para el dibujo. Que esto me sirva como complemento para lo que quiero explicar o como elemento de provocación que invite a la reflexión.

Además, uno de los mantras que me ha acompañado este tiempo es «mejor hecho que perfecto». Mostrando esa vulnerabilidad y ese «no saber» podemos conseguir grandes cosas..

2. Reconocerme como alumna

Reconocer que no sé dibujar me pone en el mismo punto que un alumno que empieza cualquier curso escolar y materia. Puede tener una noción o unos elementos previos en su cerebro que le ayuden al aprendizaje, pero ninguno de nosotros sabemos leer cuando empezamos el colegio.

Pues ese rol de alumna, de humildad, me ayuda a empatizar con los niños y niñas. Me hace más paciente y consciente del proceso. Igual con el alumnado que con los compañeros y compañeras, a veces también aprendices en situaciones nuevas (como por ejemplo, esta pandemia). No hay que dar nada por supuesto.

Y no quiero perder nunca este sentimiento de saber que siempre hay algo nuevo que aprender, esa ilusión por descubrir nuevos campos que explorar y desarrollarse.

3. El poder de lo visual

Y el tercer motivo por el que me ha dado por dibujar es que reconozco la potencialidad tan brutal que tiene un buen diseño, una buena imagen y pocas palabras. Parece que nuestro cerebro tolera y busca lo visual, le facilitamos la vida.

El visual thinking, por ejemplo, es una herramienta muy potente para apoyar nuestros contenidos didácticos. Por eso, aprender a dibujar más y mejor, en un tiempo en el que la información va a una velocidad acelerada, saber sintetizar en imágenes me resulta muy útil para mí y, por qué no, para el mundo educativo.

Si quieres saber dónde estoy aprendiendo sobre esto, visita:

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