¡Feliz comienzo! A ti y a todo tu equipo.

¿Te has dado cuenta de que todo es un equipo? Desde lo más cotidiano como es una familia hasta el colegio o la institución para la que trabajas, todo lo conforman diferentes grupos. Tu cuerpo es un equipo en sí mismo, en el que funcionan todos los órganos, hormonas, huesos, células de manera orquestada para que vivas. Para que funcione, por ejemplo, el movimiento de una mano.

¿Por qué quiero comenzar hablando de los equipos?

Porque en este comienzo de curso, en nuestro cole hemos tenido el comienzo de la formación de Aprendizaje Cooperativo. Lo hemos hecho de la mano de Felipe (@mclipe85) y del Centro de Aprendizaje Cooperativo (http://www.cooperativo.org/). Por si no lo conoces, es el centro español asociado al Cooperative Learning Center que dirigen los hermanos Johnson, referentes en la ciencia educativa del trabajo cooperativo en las aulas.

Y porque me encanta la idea de la colaboración.

Pues bien, si eres docente, dudo mucho que no hayas oído hablar de esta estructura de trabajo en el aula o que no lo hayas intentado al menos alguna vez en algún proyecto o unidad didáctica. Hoy quiero recordar los cinco elementos que hacen que Aprendizaje Cooperativo sea lo que es y no un sucedáneo. Esto es:

– Interdependencia positiva

– Responsabilidad individual

– Interacción cara a cara

– Habilidades sociales

– Procesamiento de grupo

La responsabilidad individual

Todas estos elementos son importantes, pero en este post quiero hablar de uno en concreto: la responsabilidad individual. A veces me da la impresión en el aula y en nuestros equipos docentes que, bajo el pseudo-nombre de trabajo en equipo, se diluye la responsabilidad individual. Y, en clase, tenemos a esos alumnos y alumnas que se suman al carro pero que “no tiran”. Pero la responsabilidad individual, indispensable en el Aprendizaje Cooperativo como hemos visto, aboga por todo lo contrario. Se busca que el individuo se haga más fuerte y, si no tiene responsabilidad individual, ¿cómo va a hacerse fuerte en su aprendizaje?

En el aula, la responsabilidad individual se puede conseguir de diferentes maneras:

– Estableciendo los roles de trabajos y funciones en los equipos.

– Utilizando consignas que animen a la responsabilidad.

– Usando puntos del grupo mediante la puntuación individual.

-Evaluarles individualmente en el equipo. Slavin (1999) nos pone un ejemplo:

Aunque los alumnos estudian juntos, no pueden ayudarse durante los cuestionarios (o exposiciones, proyectos, exámenes). Para ese momento, todos deben saber el tema. Esta responsabilidad individual los motiva para explicarles todo cuidadosamente a sus compañeros, ya que la única forma de que un equipo tenga éxito es que todos sus integrantes dominen la información o las habilidades que deben aprender. Como las calificaciones de los equipos se basan en la superación de los alumnos respecto de sus desempeños previos (iguales posibilidades de éxito), todos tienen la posibilidad de convertirse en «la estrella del equipo» en determinada semana, ya sea porque su desempeño supera al anterior o porque ha hecho un trabajo perfecto, lo cual siempre otorga la calificación máxima, sin importar el desempeño previo.

En otro post podemos hablar sobre estas estrategias a fomentar en el aula, ¿te apetece?

Pero hoy quiero hacerme/hacerte estas preguntas a ti, como docente: ¿cuál es tu parte de responsabilidad individual? ¿cuál es tu responsabilidad individual con respecto a la educación de los alumnos-as que hoy tienes delante? ¿Y con tus compañeros de trabajo? ¿cuál es tu responsabilidad individual con las familias? ¿cuál es tu parte de responsabilidad para contigo mismo-a?

Mi compromiso con la responsabilidad individual

Yo me quiero comprometer a fomentar la responsabilidad individual. Por eso, me he propuesto CRECER.

Te lo explico letra por letra, por si quieres ponerlo en práctica con tu equipo docente, tu clase, o contigo mismo-a, por si quieres decírselo también a tus alumnos, aunque más que decir, ya sabemos que el ejemplo es el mejor maestro.

C: Compromiso. Saber que una persona tiene compromiso con la tarea fomenta la confianza de todo el equipo.

R: Relación. Cuidar las relaciones dentro del equipo, con respeto, educación y paciencia.

E: Evitar la queja. La queja anula nuestra capacidad de optimismo. Lo valiente en el día a día es no quejarte y vivir con serenidad.

C: Ceder. No imponer nuestro criterio, sino ceder ante el equipo. Las renuncias a veces se convierten en victorias.

E: Escuchar. Con otros, si queremos que el equipo funcione, grandes dosis de escucha activa son necesarias.

R: Remar. Venga, vamos, podemos, queda menos, ¡mira qué bien!… Eso es remar. Que la barca siga su camino con nuestro empeño.

Y hasta aquí, todo por hoy. ¿Quieres saber más?

Slavin, R. E., & Johnson, R. T. (1999). Aprendizaje cooperativo: teoría, investigación y práctica. Buenos Aires: Aique.

Este curso publicaremos los post el martes. Te animo a que compartas este artículo con quien quieras, eso me ayudará a darle difusión a mi contenido y que la comunidad pueda crecer.

¡Feliz comienzo!

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