Quiero empezar el primer post con una entrada que me hace mucha ilusión: la reseña a la visita pedagógica que hice a Finlandia y a Estonia. Comenzaré por Finlandia, ya que quiero dedicar otro post a Estonia.

Estuve en estos dos países en marzo de este año, hace poquito. Con ello, cumplía un sueño.

Para las personas que nos relacionamos con el mundo educativo, sabemos que Finlandia es algo así como el “Santo Grial” de la educación. Sus buenos resultados en PISA desde el 2000 o el bienestar social del que sus ciudadanos disfruta son algunos de los elementos que resuenan en el imaginario colectivo de muchos. Y sí, es cierto, tiene muchas cosas buenas. Pero estas variables son parte de su idiosincrasia, difícil de extrapolar a culturas como la española.

¿Qué hemos aprendido?

Sin embargo, tras la visita, hay algunas ideas que quiero compartir sobre lo que aprendí y que nos sirvan de ayuda para reflexionar:

  • Confianza: y he estado a punto de escribirla con mayúsculas. La confianza es la base del éxito educativo que tiene Finlandia. Las familias confían en el sistema, los centros confían en sus profesores, los profesores en las familias y los alumnos y así un círculo infinito.
  • Autonomía: para muestra, un botón: los alumnos y alumnas van andando a la escuela. Solos, desde los 6-7 años. Hasta 5 kilómetros de casa a la escuela, a partir de esta distancia es cuando la ciudad ofrece el bono transporte. Podemos desgranar este ejemplo, en el que claramente vemos cómo la autonomía de trabaja sin nombrarla y cómo es toda la tribu la que educa. También existe esta autonomía en los centros y las aulas: desde el manejo presupuestario por parte de cada centro hasta la libertad para impartir el currículo (que, por cierto, es bastante sencillo y con menos carga que en España).
  • El “no” método: en las visitas a las aulas vimos cómo funcionaban las clases. Y no hay métodos pedagógicos definidos, pero los hay todos. Vimos la tecnología en los pasillos, la arquitectura y el diseño al servicio de la educación, la docencia compartida, el trabajo por proyectos (ABP), el aprendizaje cooperativo en el apoyo natural de unos estudiantes a otros… Mientras muchas veces nos obsesionamos con nombrar la metodología que estamos llevando a cabo, allí simplemente lo hacen. Y funciona.
  • Sistema educativo: pensar que el sistema educativo en cualquier país opera aislado es erróneo. Melgarejo (2013) ya advertía que el sistema educativo hay que entenderlo como un engranaje de tres subsistemas:

Aquí tienes algunas de las fotos en los lugares que visité junto a otros compañeros de la geografía española, de México, Chile, Paraguay y Colombia. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, de la que espero desaprender y construir ideas para seguir en la frecuencia de la mejora constante.

 

Bibliografía:

Melgarejo, X. (2013) Gracias, Finlandia. Qué podemos aprender del sistema educativo de más éxito. Plataforma Editorial: Barcelona.

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